La dermatitis atópica: causas, síntomas y tratamiento

Lunes, 01 Diciembre 2014
Publicado en Cosmética
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La dermatitis atópica: causas, síntomas y tratamiento

La dermatitis atópica es una alteración de la piel que suele aparecer en bebés o niños pequeños, y que puede prolongarse hasta la adolescencia o, incluso, entrada la edad adulta.

Se trata de una condición de tipo crónico y hereditario; es decir, si alguno de los padres presenta eccemas, asma, conjuntivitis o rinitis alérgica, es más probable que el niño presente eccema durante su vida. Hay muchas sustancias y condiciones que pueden actuar como desencadenantes de un primer episodio, o como agravantes, en caso de que la persona presente una dermatitis en ese momento. Algunos de estos factores son: otras alergias, sustancias irritantes para la piel (lana, detergentes...), estrés, cambios bruscos de temperatura, o que esta sea muy alta o muy baja, y bacterias que pueden producir infecciones secundarias en las lesiones

CAUSAS DE LA DERMATITIS ATÓPICA

1- Predisposición genética 2- Alteraciones inmunológicas 3- Alteraciones vasculares 4- Alteraciones en la función barrera

La dermatitis atópica es la manifestación cutánea de la atopía, es decir, la predisposición que tienen ciertas personas a sufrir de condiciones producidas por la inmunoglobulina E(molécula del sistema inmune, cuya función es activar unas células, cuando el sistema inmune del paciente detecta alguna sustancia que le produce alergia o ciertas infecciones) Estas células tras ser activadas, liberan una sustancia, la histamina, responsable del final de los síntomas de las alergias (picor, inflamación, dolor etc.) En la dermatitis atópica, la histamina, produce picor, enrojecimiento y erupciones, pero aunque se libere la histamina en la dermatitis atópica, no es ninguna alergia a sustancia o alimento. Si no que muestra que el paciente es más propenso a sufrir esos síntomas cuando la inmunoglobulina se descontrola ya la reacción es desorbitada.

SÍNTOMAS

Los síntomas más habituales de la dermatitis atópica son los siguientes y forman un círculo vicioso: 1- La piel se muestra muy seca (xerosis) y presenta picor (prurito) que puede llegar a ser muy intenso. 2- La piel puede estar muy inflamada y roja. 3- Erosiones o pequeños bultos en la piel, que pueden exudar(liberar liquido) con el rascado. 4- Si se desarrolla eccema crónico, la piel puede aparecer muy engrosada

Hay que tener especial cuidado con las lesiones a la hora de rascar, porque se pueden producir pequeñas heridas, que pueden sangrar e incluso infectarse.

TIPOS DE DERMATITIS

Aunque las lesiones son muy similares, el diagnóstico de la dermatitis atópica se divide en función de la edad del paciente

Dermatitis del lactante

Lo más frecuente es que haga su aparición en esta edad. Generalmente, el aspecto de las lesiones lleva a pensar que la lesión es más grave de lo que realmente es. Cuando comienzan a aparecer eccemas en los bebés pueden ser del tipo eccema seborreico, para acabar finalmente evolucionando a una forma de eccema atópico. Las localizaciones frecuentes de los eccemas en lactantes son: cara, tronco y extremidades. Por lo general, se presentan en forma de placas o parches rojos con edema (tienen líquido bajo la superficie), que pican y exudan y que, debido al rascado inconsciente de las lesiones por el bebé, pueden infectarse. Muchos de los casos de eccemas en lactantes acaban desapareciendo antes del año y medio de vida. Y aunque pueden volver a aparecer en cualquier momento, la intensidad puede ser menor. Para aquellos bebés que continúan sufriendo de eccemas, el patrón de las lesiones cambia. Es lo que se conoce como dermatitis atópica infantil.

Dermatitis atópica infantil

A partir del año y medio o dos años de edad, las lesiones se desarrollan más frecuentemente en los pliegues de la piel, ya que son zonas muy propensas a este tipo de afecciones: el pliegue no permite que el aire y la luz sequen la lesión, y la humedad favorece la aparición y permanencia de la misma. Las vesículas son más frecuentes que en la dermatitis del lactante. Las zonas donde se desarrolla con más frecuencia la dermatitis atópica a estas edades son los pliegues internos de los codos, los pliegues traseros de las rodillas y los pliegues de las comisuras de la boca. El picor es muy intenso; y el rascado favorece la aparición de heridas y costras.

Dermatitis del adulto

En la edad adulta, los eccemas se presentan como placas de liquenificación (con una apariencia como de piel extremadamente seca y dura), con engrosamiento. El rascado crónico favorece la ruptura de esas placas y la aparición de excoriaciones (como si se desprendiese la piel debido a la intensidad del rascado) y grietas que pueden doler. Puede aparecer en pliegues, pero también en la nuca, el dorso de manos y pies, las muñecas...

DIAGNÓSTICO DE LA DERMATITIS ATÓPICA

A nivel de la consulta médica, diagnosticar una dermatitis atópica no siempre es fácil; porque las diferencias que pueden establecerse en la teoría, no siempre se pueden aplicar a la práctica. Pero, generalmente, el diagnóstico de la dermatitis atópica supone que un paciente debe presentar los síntomas descritos anteriormente, con las implicaciones familiares ya expuestas; también es fundamental que el médico descarte otras posibles patologías, que en un momento se pueden parecer(dermatitis seborreica, rosácea, infección por hongos, psoriasis, dermatitis por contacto o alergia…)

Sin embargo, un correcto diagnóstico de dermatitis atópica en bebés y niños pequeños es mucho más importante, sobre todo a la hora de instaurar el tratamiento. Para ello, el paciente debe presentar, al menos, tres o más de las siguientes características:

- Que el primer episodio aparezca antes de los dos años de edad. - Que los padres tengan un historial de piel seca o eccema, u otras afecciones alérgicas, rinitis asma, etc. - Que el bebé tenga un historial de piel seca, que lo hará más propenso al eccema. En los niños la aparición de lesiones en los pliegues es muy frecuente en cara, tronco y extremidades.

TRATAMIENTO DE UNA DERMATITIS ATÓPICA

La dermatitis atópica es, desgraciadamente, una afección que no se cura. El objetivo del tratamiento es que los brotes estén bajo control y, en caso de que ocurra un episodio, intentar controlar sobre todo el picor y mantener la piel hidratada.

Actualmente son los corticoides tópicos (en crema, pomada o loción) la base del tratamiento contra el eccema en momentos de brote. Bien utilizados controlan la gran mayoría de los casos, aunque no siempre se administran correctamente. La mejor manera de obtener el máximo beneficio del corticoide sin notar ningún tipo de efecto adverso es seguir siempre la pauta que marque el médico, sin usar más crema de la necesaria ni durante más tiempo del recomendado; pero sin saltarse ninguna aplicación, para asegurar unos niveles constantes de medicamento. A la hora de aplicarla, es mejor una cantidad pequeña y bien extendida que una gran cantidad de crema, ya que se facilita la absorción. Unos minutos después de la aplicación del corticoide, se puede aplicar una crema emoliente, para hidratar la piel y favorecer la absorción del corticoide. El médico elegirá el corticoide más adecuado, en función de la edad del paciente, la zona a tratar, y la intensidad del episodio de eccema. Generalmente, en los niños, las preparaciones con un corticoide de baja o mediana potencia suele ser suficiente. Otros tratamientos disponibles para la dermatitis atópica son: los antihistamínicos (en especial, los que causan somnolencia), que controlan el picor y facilitan el sueño. Los antibióticos (especialmente aquellos específicos para S. Aureus, una bacteria muy frecuente en la piel) pueden ser de gran utilidad en el control de los brotes, en especial si están claramente infectados.

RECOMENDACIONES PARA LA DERMATITIS ATÓPICA

Consejos para mantener la piel en perfectas condiciones, lo que permitirá controlar, en la medida de lo posible, los brotes de dermatitis atópica, cuando estos aparezcan. Como ya se ha comentado, el eccema no se cura, y los pacientes pueden tener épocas de gran mejoría, seguidas de otras en las que los brotes son frecuentes. Lo más importante a la hora del cuidado es no olvidar estos consejos, ni siquiera en las épocas de mejoría:

1 -Es conveniente utilizar cremas emolientes, que hidratan y permiten regenerar la estructura de la piel, que en muchos casos se encuentra alterada. La aplicación se realizará varias veces al día, ya que al aumentar la hidratación, bajará la sensación de picor en el momento del brote y requerirá de menos corticoide. El médico y su farmacéutico le ayudarán a encontrar el producto que mejor se ajuste a su tratamiento. Tendrá que ir cambiando de crema hidratante.

2- Tras la ducha, la hidratación debe aplicarse por todo el cuerpo, ya que el eccema se puede desarrollar en cualquier momento y zona. La utilización de un gel adecuado es imprescindible para encontrar un equilibrio adecuado del PH.

3- Al secar la piel es mejor hacerlo de una manera suave, sin frotar para no crear reacciones en la piel

4- Es importante tener especial cuidado en mantenerse alejado de aquello que pueda hacer surgir un brote o predisponernos a él.( tejidos, alimentos, etc.) Alimentos ricos en histamina ( fresas, frutos secos, mariscos…),Ciertos tejidos como la lana o ambientes seco y caluroso(sobre todo si hay aire caliente)

5-Imprescindible utilización de protección solar.

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