Protege tu salud frente a las altas temperaturas

Martes, 19 Julio 2016
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Protege tu salud frente a las altas temperaturas

Las altas temperaturas de estos días hacen que sea necesario extremar las precauciones para evitar que nuestra salud se resienta, especialmente en el caso de niños, ancianos y enfermos crónicos. El calor extremo puede llegar a producir problemas como deshidratación, calambres, agotamiento o, incluso, un golpe de calor.

Ante el calor intenso nuestro cuerpo se ve obligado a adaptarse para mantener su temperatura corporal normal. Es muy importante ayudarle, favoreciendo los mecanismos de enfriamiento e hidratación del cuerpo a través de medidas sencillas, como beber agua y líquidos frescos con frecuencia, refrescarse con duchas, baños y mojándose con frecuencia brazos y piernas, permanecer en las estancias más refrigeradas de la vivienda, o utilizando sistemas de ventilación y climatización adecuados.

Los grupos de riesgo que tienen que estar más alerta ante las altas temperaturas son:

  • Las personas mayores, sobre todo las que viven solas o son dependientes.
  • Personas que están enfermas (enfermedad cardiovascular, cerebrovascular, respiratoria, renal, neurológica, diabetes...) o medicadas (anticolinérgicos, antihistamínicos, fenotiazinas, anfetaminas, psicofármacos, diuréticos, betabloqueadores...).
  • Personas con facultades mentales disminuidas.
  • Niños menores de 4 años.
  • Personas con mucho peso.

Hay evitar exponerse al calor en las horas centrales del día y, sobre todo, evitar esfuerzos intensos como la práctica de deporte o determinados trabajos al aire libre, que pueden llegar a provocar un golpe de calor.

El calor puede producir desde irritaciones en la piel y calambres hasta un aumento de temperatura tal, que puede llevarnos incluso a la muerte si no recibimos atención médica urgente. Si observamos síntomas como calor, sequedad y piel roja, pulso rápido, dolor intenso de cabeza, confusión y pérdida de conciencia debemos enfriar el cuerpo, permaneciendo en una habitación oscura, aplicando paños de agua fría sobre el cuerpo o mediante un baño o ducha fría. Si a pesar de esto no desciende la temperatura corporal habrá que acudir a los servicios médicos de urgencia.

Nuestro organismo está compuesto de un 60% de agua. La pérdida de agua y sales minerales por el sudor, si no se repone, produce síntomas como dolor de cabeza, mareos, debilidad muscular o calambres, náuseas y vómitos e incluso pequeñas elevaciones de la temperatura corporal.

Otro grupo que debe estar alerta frente al calor es el constituido por las personas que trabajan en el exterior. El Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN) proporciona información para la evaluación del riesgo de estrés térmico por calor y ofrece medidas preventivas para eliminarlo o reducirlo en el apartado “Trabajar con calor” de su web. Desde el ISPLN advierten que "valores elevados de temperatura y humedad relativa, unidos a la actividad física o el uso de ropa/equipos de protección que dificultan la disipación del calor, así como determinados factores individuales, pueden desencadenar un golpe de calor durante el trabajo, tanto en interior de locales como en el exterior".

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