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Niños, máxima precaución

Lunes, 10 Julio 2017
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Niños, máxima precaución

Los niños son especialmente sensibles al sol porque su piel es más vulnerable, por lo que hay que extremar los cuidados. Además, la piel tiene memoria y los daños solares se acumulan desde la infancia.

El organismo de los niños y su sistema inmunitario están en fase de desarrollo, por lo que no disponen de los mismos mecanismos de protección que los adultos. En el caso del sol, se recomienda evitar la exposición en los bebés de menos de seis meses, especialmente sensibles además a los golpes de calor.

De los seis meses a los tres años es aconsejable evitar los protectores solares con filtros químicos y optar por los que contengan filtros físicos, que protegen frente al sol pero sin necesidad de ser absorbidos por la piel sino que lo hacen reflejando los rayos con un efecto pantalla (puedes ampliar esta información en la página 4 de la revista).

En los más pequeños es mejor optar por factores de protección muy altos (30-50). Además, las cremas específicas para niños suelen tener una formulación más suave. Elige una crema solar hipoalergénica, que haya sido testada bajo control pediátrico y dermatológico, sin colorantes ni perfumes.

Es importante también que tengan probada resistencia al agua y a la sudoración, ya que los niños pasan la mayor parte del tiempo o bien bañándose o bien haciendo ejercicio al aire libre. Y luego está la forma de administración. Todos sabemos que a los niños no les gusta nada ese momento de reponer la crema (recuerda que tienes que aplicar la protección al menos media hora antes de salir de casa y evita que se vista inmediatamente después para que la crema no sea absorbida por la ropa). Por ello, los laboratorios han ido desarrollando diferentes texturas y soluciones para facilitar la aplicación de la crema: pistolas, sprays líquidos, etc.

La cantidad de producto debe ser abundante: nunca inferior a 20 ml. de crema para todo el cuerpo y hay que reponerla al menos cada dos horas y siempre después del baño. No hay que olvidar que la mayor exposición solar de nuestra vida se concentra antes de los 18 años y que el sol tiene memoria, por lo que es muy importante evitar las quemaduras en la infancia y la adolescencia.

En los niños, al igual que en los adultos, hay que tener cuidado también con los ojos, utilizando gafas de sol con filtro UV-A y UV-B, marcado CE y certificado de garantía. Después de la exposición recuerda que es importante quitar los restos de sal o de cloro e hidratar la piel.

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