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La salud cardiovascular no se coge vacaciones

Lunes, 17 Agosto 2015
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La salud cardiovascular no se coge vacaciones

La deshidratación, el cambio en nuestros hábitos, tanto de alimentación como de ejercicio, y el síndrome de la clase turista son algunos de los factores que pueden afectar a nuestra salud cardiovascular en verano.

Desde la Fundación Española del Corazón advierten que no hay que bajar la guardia y hay que seguir cuidándose, incluso en vacaciones.

Alimentación e hidratación

Las terrazas, el picoteo y la alteración en los horarios hacen que en verano nuestra alimentación se vea alterada. Los cardiólogos advierten que, a pesar de comer fuera de casa, debemos de evitar las frituras y optar por platos cocinados al vapor, a la plancha o a la parrilla, y frutas y verduras de temporada, así como pescados azules, ricos en Omega 3, un aliado para combatir el colesterol.

La hidratación es otro de los grandes aliados de nuestra salud. Se recomienda beber líquidos de forma continua, especialmente si las temperaturas son altas y sobre todo en el caso de los ancianos que sufren una disminución de su estímulo de la sed que hace que para cuando se sientas sedientos ya se encuentren en un avanzado estado de deshidratación.

Otro de los hábitos a tener muy presentes es el deporte. Un paseo por la playa será suficiente si no estamos habituados. Eso sí, siempre eligiendo las horas de menor intensidad solar y con una buena hidratación.

Jóvenes y alcohol

El verano suele ir a acompañado de un aumento del consumo de bebidas alcohólicas, especialmente entre los jóvenes. La ingesta brusca y excesiva de alcohol puede provocar el síndrome de corazón en vacaciones, que consiste en una aceleración del ritmo cardíaco, una arritmia supraventricular que se da generalmente en las aurículas y suele presentarse en personas jóvenes, sanas y sin historia previa de arritmias.

Síndrome de la clase turista

Los viajes, especialmente en avión, o espacios reducidos y con limitaciones de movimientos, son los causantes del conocido como “síndrome de la clase turista”, que se produce por la dificultad del retorno de la sangre al corazón; al forzar su acumulación en las venas de las piernas se puede formar un coágulo que, si se libera a la circulación, puede llegar a provocar una embolia de pulmón.

Este síndrome es poco común, pero ha de tenerse presente, sobre todo en los casos de sobrepeso, hipertensión, antecedentes cardiacos, que se tratan con estrógenos o anticonceptivos orales, que presentan una edad avanzada, padecen enfermedades de coagulación o han sido operados recientemente, además de los fumadores o los que consumen mucho alcohol. Entre las recomendaciones de la Fundación Española del Corazón figuran:

- elegir los asientos del pasillo, ya que nos permiten mayor movilidad
- levantarse al menos una vez cada hora y caminar un poco
- hacer ejercicios de contracción y estiramiento con los pies, piernas, manos y cuello
- evitar cruzar las piernas
- no llevar prendas ajustadas
- evitar el consumo de café, té y alcohol, así como incrementar el de agua.
- es recomendable que las personas con alto riesgo utilicen medias o calcetines compresores y que tomen una pastilla de ácido acetilsalicílico antes, durante y después del viaje.

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